Filosofia i Pensament Ramon Alcoberro amb la col·laboració de Júlia Torres i Canela

HITOS DE UNA VIDA

Nietzsche tuvo una biografía complicada, que muchas veces se confunde con su obra. Un hombre solitario, de salud y vida declinante, que se encierra en la escritura y vive incomprendido. Presentamos algunos elementos significativos de una biografía compleja.

UNA INFANCIA PIADOSA:

Nietzsche justificaba su aristocratismo suponiendo que sus ancestros pertenecían a la nobleza polaca y que su apellido era una germanización de “Niëzky”. Pero esa era pura leyenda. Su padre (que murió cuando el futuro filósofo tenía cinco años y muy posiblemente suicida) y sus abuelos eran pastores luteranos, así como la mayoría de sus bisabuelos. Se educó entre mujeres (su madre, su hermana, su abuela y dos hermanas de su padre). Según afirma en el prólogo a Le Generalogía de la moral “desde los trece años estaba ya atormentado por el problema del mal”.

 

UN ESTUDIANTE SUPERDOTADO:

A los 14 años, el joven Nietzsche que había sido un estudiante precoz en el liceo de la catedral de Naumburg entra en el Colegio real de Pforta, una institución de élite donde el griego era una asignatura especialmente importante. A los 20 años se inscribe en la universidad de Bonn, decide dedicarse a la filología, con gran enfado de su madre, y sigue a su maestro Friedrich Wilhelm Ritschl a la universidad de Leipzig. En otoño de 1865, en Leipzig, lee El mundo como voluntad y representación de Schopenhauer, lo que representa un choque vital porque le permite vincular su concepción “pasión de la verdad” con su concepción melancólica de la vida.

 

UN PROFESOR EFÍMERO

A los 24 años Nietzsche es nombrado profesor de filología clásica en la Universidad de Basilea, algo excepcional para un estudiante que no había leído todavía su tesis. En su lesión inaugural, Homero y la filología clásica, afirma que la filología es una disciplina mucho menos noble que la filosofía. En 1870 tras haberse enrolado como enfermero voluntario en el ejército prusiano en la guerra con Francia. Acoge la victoria como un signo de decadencia de la cultura alemana. En 1871 gravemente enfermo por primera vez obtiene un largo período de licencia en la universidad y descubre Italia.

 

UN MÚSICO CONTRARIADO

Nietzsche componía música desde los 12 años.  En octubre de 1868 escuchó por primera vez música de Wagner y un mes más tarde le conoció personalmente. En 1872, Nietzsche consideraba la obra wagneriana como una manera de regenerar la cultura alemana. Pero las incomprensiones entre ambos, y el antisemitismo de Wagner, terminaron por romper su amistad. En los últimos años de su vida consciente su música preferida fue la Carmen de Bizet.

 

EL FILÓSOFO ERRANTE

En 1871 publica El nacimiento de la tragedia y en 1879 se alejó de la Universidad por enfermedad con una generosa renta (3.000 francos anuales). Sus ataques al cristianismo en Humano, demasiado humano (1878) le alejan de su familia. Desde entonces busca una “familia de corazón” que intenta formar con un pequeño grupo de amigos (Paul Ree, Malwida von Meysenburg, una wagneriana liberal y feminista, y en 1882 conoce a la joven rusa Lou con Salomé. Nietzsche, Ree y Lou esbozan un proyecto de comunidad que no llega a consolidarse por el escándalo que causa entre sus allegados y por el interés, no solo espiritual, que Lou provoca en los dos hombres. El fracaso de esta relación le lleva a una vida solitaria. En 1885 su hermana se casa con el antisemita Bernhard Föster y se distancia de ella.

 

EL ETERNO ENFERMO

Pese a que era de complexión fuerte y parecía sano, desde su época de estudiante Nietzsche fue un joven enfermo de migrañas, que para él constituían una fuente de constantes molestias que se acentuaron la época de Basilea. En 1871 la universidad le concedió un primer periodo de baja médica y en 18973 la migraña la obligó a memorizar sus clases porque no podía leer sus apuntes. Durante sus crisis no podía ni leer ni escribir y finalmente la universidad le jubiló por enfermedad con una buena pensión (3.000 francos al año, dos tercios de su salario como profesor). Hacia 1880, sin embargo, Nietzsche acabó por aceptar lo que para él era un vínculo íntimo entre dolor e inspiración. Cuando en otoño de 1888 llegó a Turín, Nietzsche vio como repentinamente cesaba su dolor y durante tres meses escribió intensamente en una situación euforia que terminó bruscamente.

 

LA LOCURA Y LA MUERTE

El 3 de enero de 1889 en Turín Nietzsche se abraza al cuello de un caballo de carro al que su dueño azotaba para que se levantase del suelo, llorando por el sufrimiento del pobre animal. Desde hacía días enviaba cartas firmadas por “Dionisos”, “El Crucificado” o “Nietzsche Cesar”. El día 8 llega a Turín su amigo Franz Overbeck, espantado tras haber recibido esas cartas y le encuentra gritando, balando y cantando. Lo lleva a una clínica de Basilea, y luego le internan en Jena y en Naumburg, cerca de casa de su madre. En 1890 Nietzsche abandona la clínica para vivir con su hermana y su madre. Al año siguiente queda mudo y en su rostro aparece una especie de rictus de sonrisa permanente. Muere el 25 de agosto de 1900.

 

 

 

 

 

© Ramon Alcoberro Pericay