Filosofia i Pensament Ramon Alcoberro amb la col·laboració de Júlia Torres i Canela

NIETZSCHE Y EL CRISTIANISMO

 

 

NOTAS TOMADAS EN LA CONFERENCIA PRONUNCIADA POR GIANNI VATTIMO EN EL AULA MAGNA DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA

(Ramon Alcoberro 10 Mayo 2001)

Presentación: Josep Maria Esquirol [profesor titular en la U.B. y director del Institut de Tecnètica – Fundación Epson] presenta a G. Vattimo como autor de un “pensamiento débil” en la medida que se pretende “reductor de la violencia” y como filósofo que pretende “repensar la religión”; indica la influencia que su obra recibió –en sus años de formación- del personalismo de E. Mounier para dar una pista de su manera de entender el cristianismo.

Vattimo comienza indicando que esta conferencia la inaugura hoy, pues “en Barcelona empezó mi fama española”, y aquí se han publicado la mayoría de sus libros. Pero, de hecho, es un esbozo que irá puliendo [sólo tiene escritas tres páginas]. Su conferencia se divide en tres puntos [los presento en cuatro por una cuestión de inteligibilidad, pero los dos últimos están unidos] y un colofón.

1.- Muchos han observado que la relación de N. con el cristianismo no es sólo de oposición. El cristianismo estaba profundamente arraigado en él no sólo por razones familiares (padre y abuelos pastores luteranos). El cristianismo no es únicamente un objetivo de sus críticas políticas, sino también un modelo.

El hecho de que haya en N. una presencia no reconocida del elemento cristiano es uno de los ejes de mi discurso [de Vattimo]. Ciertamente, hay muchos textos explícitos de N. renegando del cristianismo, pero no creo que N. “quisiera decir esto o aquello”. Lo que alguien quiere decir se percibe sólo poniéndose en una relación productiva con el autor. Cuando creemos conocer objetivamente, en realidad interpretamos. Mi lectura de N. en clave cristiana es muy escandalosa, pero productiva.

2.- Como otros grandes del pensamiento europeo (Heidegger, especialmente) N. desarrolla y lleva hasta sus últimas consecuencias en cristianismo. Para decirlo en términos de K. Barth, N. destruye la cristiandad, pero no el cristianismo. Se esfuerza en destruir la cristiandad como tópico socialmente asumido. El Anticristo puede ser leído como una objeción a la forma histórica asumida por el cristianismo, a la convención religiosa

3.- Sobre la frase de N. “Dios ha muerto”, el dios que ha muerto es el que hizo posible el contrato social. La civilización humana, para construirse necesitaba un Dios que hiciese posible salir de la lucha “de todos contra todos”, que garantizase salir de la barbarie. “El hombre primitivo reza, y eso lo civiliza”, porque ese dios le permite poner un orden en el mundo. Ese es el dios que ha muerto, porque una vez que ya no hay ningún peligro en la naturaleza tampoco hay necesidad de ningún dios, padre de la naturaleza, que nos defienda y proteja. En ese sentido, Dios es una mentira.

Nietzsche no sólo dice que Dios ha muerto sino que –además– son los creyentes quienes lo han matado. Generalmente se olvida la segunda parte: lo han matado porque el propio dios ha hecho posible la sociedad en que el dios ya no es necesario. Es, por lo tanto, una muerte de dios productiva. Esa muerte de Dios es la misma que nos explica el Evangelio, porque para un cristiano, la cruz es productiva –hace posible la vida.

El dios que ha muerto es el que provenía de la metafísica griega en su búsqueda de la verdad del ser. Hay que recoger aquí la interpretación de Dilthey (en la Introducción a las Ciencias del espíritu) para quién lo importante en el cristianismo es “la disolución de la metafísica”. Para los griegos lo importante es la verdad del ser; para el cristianismo lo importante –en cambio- es el conocer y el sujeto que conoce. El cristianismo como religión es el esfuerzo del conocer. El problema es que, durante siglos, la cristiandad ha sido muy anticristiana. Los cristianos, por el hecho de que el poder del Papa sucedía al de los Cesares- creían que ellos eran los guardianes de una verdad “natural”, la que provenía de Grecia; el problema es que ese concepto de “verdad natural” es griego pero no cristiano. Si los cristianos se lo hicieron suyo es porque así creían tener un argumento para dominar –también- a los no cristianos, a través de la doble apelación a la razón y a la revelación. Así, por ejemplo, se podía prohibir el aborto, la homosexualidad o el divorcio con el argumento de que “no es natural”. En la vida de la Iglesia ha pesado demasiado el argumento de la historicidad.

N. y Heidegger creen que la única manera de superar la metafísica, la obsesión por la verdad, es la muerte de Dios. A partir de ese acontecimiento ya no hay un principio único y evidente que se debe aceptar. Ese argumento obvio “el hecho natural”, o existe. N. insiste en que “no hay hechos, sólo interpretaciones” [en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral]. Nietzsche funda el concepto de “interpretación”, pero eso es muy cristiano, porque la historia del cristianismo no es más que la historia de las interpretaciones del cristianismo –y de las interpretaciones de la figura de Cristo.

4.- El principio cristiano de la disolución de la metafísica, N. lo ve también en relación con una situación histórico política. No es casual que los textos más radicales contra el cristianismo sean los que están vinculados a la voluntad de poder.

 

COLOFÓN: La Biblia no es un libro de teología, sino una expresión de la presencia de Dios a través de la caridad. En toda la Biblia lo que se nos repite es que lo importante es la caridad; no la fe, ni siquiera la esperanza, ni la verdad (que pertenece a otro nivel de conocimiento). Hay un error en el cristianismo que proviene de la adaptación (lectura) cristiana de los griegos. Es el error de pensar que la beatitud humana consiste en la contemplación de la verdad, eso es falso y N. lo había entendido mejor. Lo importante para un cristiano no es la verdad, sino el liberarse de los ídolos.

La muerte de Dios es la muerte de la obsesión por la verdad. La posibilidad abierta a la interpretación. Las autoridades cristianas creen que son cristianas porque son metafísicas y eso es un error. El cristianismo es la expresión de una charitas como fundamento infundado que, por eso mismo, abre la posibilidad de una hermenéutica.

 

COMENTARIO MARGINAL [R.A.]: No voy a poner un final a mis apuntes de la conferencia barcelonesa de Vattimo pero hay cabos sueltos. Me parece demasiado fácil cristianizar a todos los pensadores posibles simplemente porque hayan nacido (y respirado) en una cultura cristiana. Me parece interesante querer liberar al cristianismo de la experiencia de la ortodoxia, pero eso es más protestante que católico y puede caer en un subjetivismo un poco bestia. Finalmente, la muerte de Dios ha sido un tema mal comprendido porque N insistía en que el Dios muerto no autorizaba a llenar ese vacío con ídolos; pero eso es -precisamente- lo que (nos) ha sucedido.

 

 

 

 

© Ramon Alcoberro Pericay