Filosofia i Pensament Ramon Alcoberro amb la col·laboració de Júlia Torres i Canela

MATEMÁTICAS Y MÍSTICA

Con los Pitagóricos, la filosofía pasa de Jonia (envuelta en guerras con los persas), a la Italia meridional. Y en ese nuevo escenario, la filosofía refina su andamiaje conceptual. La investigación sobre la fisis, se convierte con los pitagóricos en un estudio sobre las matemáticas, es decir, no sobre cómo aparece el mundo a nuestros sentidos, sino cómo se nos abre a la mente, en su lógica oculta pero racional.

Poco sabemos sobre Pitágoras como individuo, que muy posiblemente no escribió nada (otra cosa es que dictase (¿o no?) algunas frases sentenciosas). Es muy posible que incluso sus primeros discípulos le considerasen como un dios, similar a Apolo. Aristóteles se refiere a los llamados [considerados] pitagóricos y habría que considerarlos como un grupo espiritual, más que una escuela filosófico-científica.

Si en Grecia la filosofía era muy especialmente un modo de vida, esa característica cabe aplicarla de una manera muy especial a los pitagóricos, cuya filosofía se elabora entre el s. VI y el s.IV, y que sufrió innegables transformaciones en el periodo romano. Transformaciones, cabe decirlo, cuya huella fue suficientemente compleja como para que hoy resulte difícil distinguir entre los estratos más profundos del pitagorismo y su reconstrucción en época imperial.

Su doctrina era considerada secreta, de ella participaban muy pocos alumnos, llamados matemáticos, que se diferenciaban del resto, es decir, de los acusmáticos que, simplemente, debían escuchar sin poder hablar. La fraternidad pitagórica (hombres entregados al solo interés por el conocimiento) se ha de entender como un grupo de ascetas, aunque se trataba de ‘ascetas’ un tanto especiales, les interesaba mucho la política (conservadora y partidaria de la pureza étnica, como era habitual entre los helenos) y no parecen estar reñidos con el dinero.

El pitagorismo incluía reglas alimenticias (abstenerse de las habas es una de las más conocidas) y ejercicios de concentración, que incluían escuchar música. Es en el ámbito del pitagorismo donde aparece el concepto de bios teoréticos (vida contemplativa) que a través del platonismo y del neoplatonismo, tanto influyó en el cristianismo.

La ciencia para los pitagóricos es un medio para un fin – y no un fin en ella misma. A través de la matemática se trataba de conseguir una especie de purificación del alma. Los pitagóricos creían en la reencarnación (metempsícosis) y solo se libraba de esa reencarnación quien purificaba el alma mediante el conocimiento. Siendo la matemática el saber más abstracto y más demostrativo, era también el saber más puro. En el Gorgias y en el Fedón platónico habría que ver algunas expresiones de esa concepción mística y matemática del mundo.

 

 

 

 

 

© Ramon Alcoberro Pericay